Si bien sus numerosas cervecerías son un atractivo irresistible, debes reservarte un poco para poder visitar el resto del centro de la ciudad y sus alrededores como el Olympiapark y disfrutar de las vistas que te ofrecen lo alto de la Torre Olímpica o darte una vuelta por el Jardín Ingles con su casa de té en el jardín japonés. Moverse en Múnich es fácil una vez que hayas dominado las maquinas expendedoras de billetes de metro.
Múnich es además una buena plataforma para visitar otros parajes como los Alpes o Neuswanstein el castillo medieval (aun que construido en el siglo XIX) tal como lo interpretaba Luis II de Baviera.
La mejor forma de llegar desde Múnich es en tren que lo puedes coger la estación centra hasta Füssen y desde aquí con un autobús hasta Hohenschwangau. Aquí debes coger los tickets en la oficina para la visita al castillo y desde aquí puedes acceder subiendo en un coche de caballos pero si no te gusta esperar colas lo mejor es subir andando, es una actividad excitante y en caso de necesidad dispondrás de desfibriladores en el recorrido.
Álbum fotográfico

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